Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2016

Memoria de la Semana de Oración por la Unidad 2.016 en Málaga
Llamados a proclamar las maravillas de Dios    (1Pe 2, 9)

TEXTO BÍBLICO PARA EL 2.016 (1 Pedro 2, 9-10)
«Pero vosotros sois raza elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su posesión, destinado a proclamar las grandezas de quien los llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Los que antes erais « no pueblo » sois ahora pueblo de Dios; los que no eran amados, sois ahora objeto de su amor»

Como encuentro previo a la Semana de la Unidad 2.016 se organizó una charla en el centro de Pastoral Pedro Arrupe en Málaga, “Tendiendo puentes hacia oriente, una aproximación a la teología ortodoxa: I Zizioulas” La conferencia estuvo a cargo de Don Rafael Vázquez Jiménez, Delegado Diocesano de Ecumenismo y profesor del Instituto de Ciencias Religiosas San Pablo en Málaga. San Juan Pablo II expresaba la necesidad de que las iglesias de oriente y occidente se acercasen, con una frase en la que claramente se nos invita a reencontrarnos, conocernos, descubrir las riquezas comunes y facilitar que la iglesia única de cristo “respire con sus dos pulmones”; Esta preocupación de la Iglesia también está expresada en la encíclica Ut Unum Sint (54), en la que se destaca la importancia de descubrir la riqueza de ambas tradiciones. Para ello es importante que conozcamos y profundicemos en la teología característica de las Iglesias Ortodoxas y qué mejor manera que a través del pensamiento de Juan Zizioulas, Obispo Metropolitano de la Iglesia Ortodoxa Griega de Pergamo – nacido en 1.931- y cuya teología ha significado un importante cambio en las tradiciones orientales, dando claridad a conceptos que hoy son importantes para el diálogo eclesiológico.

Día 1: “REMOVIÓ LA PIEDRA QUE CERRABA LA ENTRADA”     Lunes 18 de enero

CAPILLA ANGLICANA DE ST. ANDREW. Los Boliches-Fuengirola: La oración estuvo presidida por el Rev. Alaric Lewis y Carol McFarlaine, con la presencia de Don Manuel Jiménez B., y un importante grupo de fieles de la Parroquia Virgen del Carmen y Santa Fe de los Boliches. Como bienvenida a los asistentes de habla española, dos miembros de la comunidad anglicana dieron una introducción con la historia y la labor que esa Comunidad desarrolla en esa capellanía. Ofrecemos una frase destacada de la meditación hecha por el Rev. Alaric Lewis: «La Semana de la Unidad, cuyo fin es celebrar la historia de la comunidad cristiana y fortalecer el amor compartido que nos une cada vez más». Participaron tambien D.Rafael Vázquez Jiménez, Delegado Diocesano de Ecumenismo y el Capitán John Le Page, Capellán Militar de la Iglesia Anglicana.

  IGLESIA DE EL REDENTOR- IGLESIA EVANGÉLICA ESPAÑOLA . Málaga: Presidió el Pastor José Manuel Mochón, acompañado por el Pastor Ángel R. Henares de la Iglesia Bautista, Don Rafael Vázquez Jiménez, otros sacerdotes y fieles de diferentes confesiones.
  Mensaje de Don Rafael Vázquez Jiménez, 18 de enero 2.016 en la Iglesia Evangélica de El Redentor ¡Que fuerza nos da escuchar las bienaventuranzas! Cómo hacen vibrar los corazones de quienes las escuchamos! Que silencio misterioso se produce allí donde se pronuncian! Es el silencio de la lucha interior, de nuestro corazón que desea seguirles, de nuestra razón que nos dice que es imposible hacerlo, que es una utopía, algo inalcanzable. Hay quienes las llama “ las ocho locuras” de Cristo. Pero ocho locuras, ocho sueños que no quedaron en el mundo onírico, sino que traspasaron los límites del sueño y se hicieron realidad en Jesús. Él es el pobre, el manso, el hambriento, el limpio de corazón, el gran artífice de la paz, el perseguido, el insultado, el calumniado, … EL BIENAVENTURADO. A veces pienso… ¿y si nuestras vidas estuvieran centradas en las bienaventuranzas? ¿y si mi vida estuviera centrada en las bienaventuranzas? ¡Cuántas energías utilizadas en cosas que no tienen sentido! ¡Cuántas energías en luchas desenfocadas! ¡Cuántos esfuerzos malgastados en siembras de las que sabemos que no vamos a recoger cosecha! ¡Luchas estériles! ¡Campos limitados! Y sin embargo ¿Quién nos impide vivir al cien por cien las bienaventuranzas? ¿Quién les pone pero? Nos quejamos de que hay cosas que no podemos hacer juntos en el campo del Ecumenismo, que no podemos celebrar juntos la eucaristía. Pero ¿y las bienaventuranzas? ¿Quién o qué nos impide vivirlas? Sólo nosotros mismos, y lo que está en nuestra mano no lo hacemos. Preferimos quedarnos en el prejuicio como excusa y pasar la vida lamentándonos de errores y acontecimientos del pasado. En el fondo excusas para no tomarnos en serio el Evangelio. Hace algunos años, por mi inexperiencia en la cocina me hice una quemadura en la mano que me dejó una cicatriz. Por algún tiempo estuve preocupado de ella, hasta que acepté que estaba allí y que tenía que vivir con ella…… qué hacer? ¿vivir para la cicatriz? esa marca permanecerá para siempre, no puedo pasarme la vida pendiente de ella y sufriendo por la marca que ha dejado en mi mano. Porque esa mano me sirve para acariciar, trabajar para crear un mundo más pacífico, para estrechar otras manos y vivir como hermanos. Tenemos que aprender a mirar nuestras cicatrices con una sonrisa, la de la reconciliación!!
Día 2: “LLAMADOS A SER MENSAJEROS DE LA ALEGRÍA”    Martes 19 de enero.
CENTRO ECUMENICO LUX MUNDI . Fuengirola En el segundo día, se unieron en oración, la Iglesia Evangélica Holandesa y la Iglesia Católica.
Pastor Jan van Pickeren dirigiendose a la congregación de la Costa del Sol
Pastor Jan van Pickeren y Don Rafael Vázquez Jiménez.
Mensaje del Rev. Jan van Pijkeren de la Iglesia Evangélica Holandesa en la Capilla del Centro Lux Mundi en Fuengirola. Querido pueblo de Dios: Todo comenzó hace 108 años, cuando el Rev. Paul Wattson del Estado de Nueva York tomó la iniciativa para que los cristianos de todo el mundo orasen por la Unidad durante una semana. En un periodo de algo más de un siglo, este prudente comienzo se ha extendido al mundo entero. Una vela parpadeante se ha expandido como fuego incontrolable. En 1.968, sesenta años después del comienzo, Iglesias y parroquias de todo el mundo reciberon por primera vez el primer material para la Semana de Oración, elaborado por el Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Pontifício para la Promoción de la Unidad Cristiana.Y así ha continuado haciéndose, año trás año, dicho material es elaborado por cristianos de un país en particular y este año le ha correspondido a Letonia. Letonia, es un país que hasta 1.990 vivió bajo la dictadura comunista de la Unión Soviética durante la cual, las iglesias fueron convertidas en salas de deportes, cines o en un museo del ateísmo. Y sin embargo, ahora, los cristianos en Letonia intentan tomar de nuevo el hilo de la Unidad, de estar juntos… y lo están logrando.  Actualmente un tercio de la población es luterana, una cuarta parte de la población es católica romana, 20% son ortodoxos (separados de la Iglesia Ortodoxa Rusa) y el 20% dice no tener religión. ¡En Letonia sí! Si os detenéis en estas cifras, podréis descubrir, que la proporción de los cristianos es mayor que en los Países Bajos. En Letonia 20% de la población dice que no tiene religión, en los Países Bajos es el 50%. Y estos hermanos cristianos de Letonia, nos permiten verles a través de un espejo en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y nos repiten las palabras de la primera carta de San Pedro: “Sois raza elegida, pueblo sacerdotal, nación santa, pueblo de Dios, para declarar las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable”. Y esto es una llamada muy importante pero,… ¿Podemos hacerlo? Podemos llamar la atención del mundo que nos rodea, pero ¿quién nos va a escuchar? Casi se podría pensar que el mensaje de la Iglesia en los Países Bajos produce un efecto contrario. La secularización ha aumentado considerablemente en medio siglo. Y los cristianos de Letonia podrían decirnos a nosotros (de acuerdo a nuestro popular dicho) “el piso es tuyo”. Pero, ¿qué podemos contestar? ¿Estamos diciendo algo más que un leve tartamudeo? ¿Declaramos las grandezas de Dios? ¿Quiénes somos? Los primeros cristianos en la antigua Roma tenían las mismas preguntas. Eran un grupo pequeño y tuvieron que vivir en «la oscuridad», en beneficio del gobierno.Y sin embargo, el apóstol Pedro les escribe diciéndoles : “Sois una raza escogida, sacerdocio real, pueblo de Dios, habéis sido llamados desde las tinieblas a su luz admirable “ ¡Grandes palabras! llamar de las tinieblas a su maravillosa luz. Y esa luz nos lleva a la lectura de Mateo. Y también a nosotros aquí, en este edificio, Jesús nos dice: Vosotros sois la luz del mundo, y este edificio se llama: Lux Mundi, luz del mundo. ¡ Sois la luz del mundo! ¿No son éstas grandes palabras para nosotros? Porque no somos un haz de luz muy grande. En nuestro pequeño grupo, nos parecemos mas bien una vela parpadeante? No debe soplarse demasiado fuerte, porque entonces la vela se apaga. Muchas personas sentimos que como cristianos no queremos enfrentarnos a demasiado viento en contra, porque no podríamos perseverar. ¿Está esto bien? No, porque todo ser humano tiene el derecho a ser. Y debemos vivir en el rostro de Dios. Pero nosotros no somos un rayo de luz tan grande. ¿Verdad? Ni somos esa ciudad en la montaña, que no puede permanecer escondida, ¿verdad? Sabéis , es como un faro. ¿habéis visto alguno alguna vez? Un faro emite señales luminosas que son importantes: Los buques deben fiarse de él! Un faro emite señales luminosas pero no parpadea. La lámpara de un faro esta permanentemente encendida y los espejos giran a su alrededor, reflejando un fuerte haz de luz, para que los buques se pueden orientar. Ayer por la noche fui a ver el faro de Fuengirola. Y sí, vi sus espejos rotando y la lámpara en su posición. Mirad, por eso es que somos pueblo de Dios en este mundo. No somos la lámpara, pero somos los espejos. Dios es luz, dice la Biblia. ¿Y qué hacemos nosotros como cristianos que somos? ¡Reflejamos la luz de Dios al mundo que nos rodea! Así que somos la luz del mundo! El mundo tiene que navegar seguro por nosotros. ¡Esa es nuestra vocación común como cristianos! Y es por eso que nos encanta esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: el mundo tiene que navegar seguro por nosotros. Y en nosotros, los espejos, espero que la gente pueda ver la luz de Nuestro Señor. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
PARROQUIA DE SAN ANDRÉS . Torre del Mar. Tambíen en el segundo día del octavario se reunieron para orar juntos la Iglesia Evangélica Española, Iglesia Española Reformada Episcopal y la Iglesia Católica de habla española e inglesa.   Rev Steve Anderson IEE, Rev JamesTayler IERE, Don José Manuel Mochón IEE, Don Miguel Ángel Alonso Párroco Torre del Mar y Don Manuel Palma.
Meditación sobre el Evangelio de Steve Anderson de la Iglesia Evangelica Española en la Parroquia de San Andrés en Torre del Mar «Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado. Ahora permaneceréis en mi amor. 10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11 Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo. 12 Éste es mi mandamiento: amaros unos a otros como yo os he amado. (Juan 15: 9-12) Esta tarde nos reunimos para celebrar la alegría del Señor, que hemos estado escuchando en diferentes textos, pero me gustaría ofreceros una breve reflexión sobre el pasaje del Evangelio. Si leéis el capítulo completo de Juan 15, veréis que lo que hoy hemos escuchado encaja en un contexto más amplio en el que Jesús se describe así mismo como la vid verdadera. Nos habla acerca de permanecer en Él, de ser fructíferos, nos habla sobre el amor y también sobre la alegría – esa alegría que es real en la vida de los discípulos. El pasaje es muy claro, es acerca de nuestra relación con Jesús. Los versículos que hemos leído están en el centro mismo del capítulo y es sólo aquí (versículos 9-12) que Jesús habla de su alegría, la sitúa en el contexto de otras dos cosas que están separadas, pero al mismo tiempo conectadas y sobre las cuales me detendré brevemente. La primera es sobre el amor de Jesús – «Como el Padre me ha amado, así os amo yo». Muy a menudo, el amor es una palabra mal utilizada. “Amamos” muchas cosas a la vez y por un momento (películas, ropa, personas, etc.) y luego, a veces , se nos olvidan tan pronto como otras ocupan su lugar. Si esa es la idea que tenemos del «amor», como no vamos a tener dificultades con los Evangelios, donde el amor se basa en la realidad y en el compromiso. El amor de Jesús es constante, no es condicional o temporal (frecuentemente es nuestra respuesta la que pone condiciones). Jesús sabe todo acerca de nosotros – conoce todos los acontecimientos de nuestra vida, los secretos que tenemos, las heridas y el dolor, los momentos de alegría y de emoción – Él sabe todo lo que mantenemos oculto – y que a veces nos hace sentir incómodos. Nos gusta mantener partes de nuestras vidas ocultas y mostrar a los demás lo mejor de nosotros, pero Jesús camina a través de todo y ve en lo más profundo de nuestras almas, la realidad de lo que somos y trae con Él el mismo amor por nosotros, que el Padre tenía para Él. Él tiende la mano y, a través de su amor por nosotros, nos llama en una amistad transformadora y nos ofrece la oportunidad de participar de su alegría. De hecho, Él está dispuesto a dejar que nosotros compartamos esa alegría a tal punto que puede llegar a ser completa en nosotros. La pregunta no formulada es ¿cómo respondemos al amor de Jesús y a su oferta de amistad? ¿Estamos buscando dentro o le buscamos a Él? Él es el único que puede tomar todo lo que somos, y en el amor, ver todo lo que podemos ser ¡Gente llena de su amor y alegría! Pero, ¿cómo alcanzamos esa alegría de la que nos habla? El segundo punto es como conectar con la alegría de Jesús, y ésto se alcanza siguiendo sus mandamientos «Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» Por un lado esto puede sonar como un contrato. Obedecemos y Jesús nos ama – con la idea implícita de que si no somos capaces de obedecer, Jesús dejará de amarnos. ¿Hasta dónde podríamos estar lejos de la verdad, para que Jesús siga amándonos? Esto, depende de cómo hemos respondido al amor de Jesús sobre lo cual ya he hablado antes. Cuando nos acercamos y le abrazamos, Jesús deja de ser alguien en la historia, deja de ser la persona de las páginas de los Evangelios, y experimentamos la realidad de su amistad transformadora, hay algo que cambia dentro de nosotros, y la obediencia se vuelve natural. No estamos obedeciendo para sacar algo a cambio, estamos obedeciendo porque sabemos que somos amados, y hemos experimentado el abrazo de su amorosa gracia, respondemos a la voz que dice: «eres mía o mío» y sabemos con seguridad, que Jesús nos brinda su amor. Obedecemos, porque sabemos que somos amados, que Jesús conoce todas nuestras imperfecciones y aún así nos ama. Cada día de nuestras vidas nos llama a relacionarnos con Él, y nos ofrece la gracia de su mano. La obediencia es un placer, no una obligación. Cuando ponemos el gozo del Señor en este contexto de amor y gracia transformadora, podemos ver el camino al que Jesús ha llevado a sus discípulos siempre. Jesús les dice a sus discípulos cual es la medida de su amor por ellos para que puedan conocer y experimentar la profundidad de su alegría. Para nosotros hoy, ésto no es diferente. La alegría de la que Jesús habla, está ahí y está también para nosotros. Para conocer la realidad del amor de Jesús hay que dejar de luchar y aceptar, alejarse de la incertidumbre del no saber – así la realidad se reemplaza por una diferente. Cuando mantenemos nuestros ojos fijos en Jesús, y dejamos que su amistad transformadora dé forma a nuestras vidas, entonces podemos experimentar la paz y el sentido profundo de la alegría de sentirse amado y aceptado. Nuestras vidas pueden estar en situaciones difíciles, pero, sin embargo, en medio de las tormentas, allí está la seguridad de conocer a Jesús. Eso es algo que todos compartimos, independientemente de nuestros orígenes y tradiciones y de la forma como respondemos al Único Señor Jesús que nos abraza en el único pueblo de Dios. Su amor y alegría están disponibles para todos. Es Jesús quien nos une, es Jesús quien nos ama, es Jesús quien es el dador de la verdadera alegría, y cuando le miramos a Él estamos más cerca unos de otros y podemos celebrar el ser amados como un cuerpo en toda nuestra diversidad. Que el amor de Jesús sea real y transformador para cada uno de nosotros, Que el abrazo de la gracia os mantenga cada día, y Que la alegría del Señor llene vuestra alma sin fín, en la medida en la que sigamos a aquel que nos ama más de lo que nunca sabremos. Amén
Dia 3:” EL TESTIMONIO DE LA COMUNIÓN”                                                          Miércoles 20 de enero

IGLESIA DE NORUEGA «EL CAMPANARIO» – Calahonda Reunidos en una oración muy especial y conmovedora por los cantos y el ambiente de recogimiento, que fue seguida por un encuentro fraterno que permite año tras año el acercamiento y el intercambio de dones. La Oración estuvo presidida por Rev. Ruth Ingeborg Sveindotter y con la participación de Don Rafael Vázquez Jiménez junto con fieles de ambas iglesias

Meditación sobre el Evangelio Rev. Ruth Ingebord Sveindotter de la Iglesia Luterana de Noruega (Juan 17, 20-24) En el Evangelio de Juan, encontramos la oración más larga de Jesús que se registra en la Biblia. Jesús levanta los ojos al cielo, dirigiéndose a Dios, orando por los hijos de Dios, pidiendo para que todos sean uno, y uno en Dios, como Jesús es uno en Dios y con sus amigos. En la oración se repite el tema de la unidad muchas veces, por lo que es claro que quiere enfatizarlo! Además, posiblemente es de suma importancia el que ésta es una de las últimas cosas que reza antes de que los soldados lo prendan el Jueves Santo. Sin duda, es muy común expresar un último deseo cuando uno está a punto de morir. Para Jesús,el mensaje de unidad es el que manifiesta porque ve la necesidad, y porque muy pronto Él la experimentará también físicamente. En sus últimos tres años (más o menos), Jesús había estado con un grupo que había permanecido junto en las buenas y en las malas, pero estaba a punto de desmoronarse. Judas, lo traicionaría, y Pedro lo negaría. Jesús es consciente de todo esto, al igual que Él sabe todo sobre nosotros. Desafortunadamente, muchas personas comienzan siendo buenos amigos,y terminan convirtiéndose en enemigos acérrimos. Así que la unidad debe ser fortalecida. En la propia comunión de Jesús con los discípulos, y en Dios, pero Jesús también estaba pensando en el futuro y en las personas que viven en el mundo de hoy. Además, hoy 2.000 años después este mensaje se sigue aplicando. Un ejemplo de esto es: En mi ciudad natal, hay una reunión ecuménica cada año y hay un consejo con representantes de las diferentes iglesias. Sin embargo, el consejo utilizó mucho tiempo para discutir cuales Iglesias debían estar representadas en el consejo. ¿Qué pasaría con los Católicos? ¿ Y qué decir de la iglesia pentecostal? ¿U otras iglesias evangélicas? sólo por mencionar algunos. El Consejo nunca llegó a un acuerdo. Si se invitaba a una iglesia a pertenecer al grupo, otra iglesia podría dejarlo, encontrándose en una situación muy alarmante. Hoy en día sigue siendo así (hasta donde yo sé). Algunas iglesias se mantienen en el exterior, y otros optan por no participar. Así que, ¿qué es lo más correcto con el fin de poner en práctica las palabras de Jesús acerca de la Unidad? ¿Cómo podemos convertirnos en una completa unidad con Dios? ¿ y cómo podemos nosotros los cristianos ser uno? En primer lugar, la unidad entre Dios y los seres humanos es una parte importante de la mística – un tema sobre el que los teólogos han escrito extensamente por cientos de años, pero aún así es complicado y difícil de entender. La razón es que es un misterio, y un misterio siempre lo será, pero vamos a tratar de mejorar nuestra comprensión: El misticismo busca una experiencia espiritual de unidad con Dios. Jesús está en mí, y yo en Jesús. Alguien ha ilustrado esto con una botella de agua, sumergida en el agua. Sigo siendo yo y me lleno con lo que está a mi alrededor. En Noruega, tenemos dos himnos que explican esto: 1) Himno Åge Samuelsen; «Oh Jesús, tú que lo llenas todo!» Jesús me llena de la misma gloria que Él recibió de Dios, y ora para que esto, siga presente en nuestras vidas. 2) El otro himno se basa en el Salmo 139, 5: «Du omgir På meg Alle sider.» “detrás y delante me rodeaste” Lo que nos rodea está también en nosotros. En cierto modo, esto es lo que sucede cuando somos bautizados. Tal vez sea más fácil de entender el bautismo en el mundo de la mística, ya que es más concreto, y familiar. El agua nos rodea y el agua está también dentro de nosotros, y Dios es el agua viva. Si trasladamos esto al Ecumenismo, creo que esta unidad entre Dios y nosotros significa que nosotros, los cristianos, estamos unidos. El Bautismo es un signo común para todos los cristianos. Es una señal de que debemos estar juntos. Estamos unidos con Dios y cada uno en la comunidad, lo esta con todas las personas bautizadas. No vamos a ocultar el hecho de que el Bautismo a veces es tema de desacuerdo, pero yo aún reclamo que el Bautismo es un signo común para todos los cristianos. Todos nosotros, bautizamos en agua, y en el nombre Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Podemos tener muchas opiniones acerca de la teología cristiana. La teología del Bautismo y otros temas. Es natural y entendible, pero no podemos ir tan lejos como para no reconocernos unos a otros en la iglesia universal. Al final, somos uno en Dios, así como lo somos con los demás. Ahí es donde debemos estar, y esa es la gran oración de Jesús!
DÍA 4. “UN PUEBLO SACERDOTAL DESTINADO A PROCLAMAR EL EVANGELIO” Jueves 21 de enero IGLESIA DE SAN AGUSTIN -Málaga.

El Grupo de Oración de Taizé en Málaga y un grupo de fieles de diferentes confesiones participaron en la oración y junto con los cantos meditativos de Taizé imploraron al Señor para ser verdaderos seguidores de sus mandatos. …«Otra parte, cayó en tierra fértil, y dio fruto: unas espigas dieron grano al ciento; otras, al sesenta, y otras al treinta por uno».

Don Rafael Vázquez, Pastor José Manuel Mochón y Don Gabriel Leal,   encabezaron la procesiuón de entrada

DÍA 5. “LA COMUNIÓN DE LOS APÓSTOLES”                                                          Viernes 22 de enero

IGLESIA ANGLICANA SAN JORGE, Málaga. Juan 13, 34-35 “ Les doy un mandamiento nuevo: ámense unos a otros como yo les he amado”.

Somos uno en el Espíritu : Somos uno en el Señor

Rev. Mary Ellen Dolan y Don Rafael Vázquez Jiménez, orando juntos con fieles anglicanos y católicos.

Dia 6. “ESCUCHEN LO QUE HE SOÑADO”                                            Sábado 23 de enero CAPILLA DE LAS HERMANITAS DE LOS POBRES, Málaga. Rev James Tayler de la IERE , Don José Manuel Mochón de la IEE , Padre Rodrigo Ruiz Serrano S.J. y varios sacerdotes de la Diócesis Intercambiando la Luz y la Sal.
MENSAJE SOBRE EL EVANGELIO  REV. JAIME TAYLER . IGLESIA ESPAÑOLA REFORMADA EPISCOPAL. Para mí, es una gran alegría tomar parte de una oración como ésta, en la que vemos hasta qué punto los cristianos hemos llegado a dejar atrás, no sólo las sospechas históricas y la falta de entendimiento entre cristianos de diferentes Iglesias, sino también las dificultades de comunicación, que surgen en este área en la que conviven tantos residentes y visitantes extranjeros, que hablan diferentes idiomas. Todos sabemos que, a pesar del gran progreso que se ha hecho en el movimiento hacia la Unidad, aún persisten diferencias significativas entre nuestras iglesias y tradiciones: hay diferencias de doctrina; hay diferencias en el entendimiento de donde reside la autoridad en la organización terrenal de la Iglesia de Cristo; hay diferencias en el énfasis de nuestra adoración y devoción y podríamos continuar con una larga lista. Necesitamos ser completamente honestos y conscientes de estas diferencias, y de las razones que las han originado; tenemos que reconocer que la diversidad que está contenida en iglesias de diferentes tradiciones puede ser en realidad una fuente de fortaleza en nuestros encuentros y misión con y en el mundo secular. Por eso, es que lo que debería estar en la vanguardia de nuestra atención: es la misión del conjunto, estar unidos, ser Iglesia en una sociedad secular. Y ese es nuestro lema de este año: Estamos llamados a proclamar las maravillas de Dios. Esta Semana de Oración por la unidad de los Cristianos, es un evento que en gran parte pasa desapercibido por el mundo que está fuera de nuestras iglesias. Ese mundo está muy preparado para ponerse de pie, hacer ruido y alegrarse de cualquier signo de falta de unidad cristiana. Pero el hecho de que cristianos de diferentes tradiciones se unan para orar, estudiar la Biblia y escuchar mutuamente sus meditaciones, no es de interés para un mundo que se regocija en el escándalo y en la discordia. Y puesto que lo que estamos haciendo durante esta semana no plantea ninguna amenaza ni reto para el mundo fuera de las paredes de nuestras iglesias, ese mundo siente que nos puede ignorar. Pero no debemos permitir que el movimiento ecuménico se enfríe, se acomode y sólo mire hacia dentro. Debemos presentar un desafío para el mundo que está ahí fuera. Cuando nos reunimos en nuestras propias iglesias individuales para nuestros cultos de adoración, esperamos que también estemos sumergiéndonos en la gracia y en el poder de Dios, para que podamos salir y mostrar Jesucristo al mundo. El mismo principio debe aplicarse con mayor fuerza en nuestros encuentros ecuménicos de oración. Me gustaría ver nuestra Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos seguida de cincuenta y una semanas de acción por parte de los cristianos que han estado unidos en estas oraciones. Nuestra acción en el mundo es mucho más eficaz cuando es una acción conjunta. Es por eso, que debemos explorar nuestras diferencias, proclamar una unidad que reconoce esas diferencias, y enfrentarnos al mundo con la confianza de aquellos que saben que le están mostrando una cara honesta y sin concesiones. Sí, debemos decir, que tenemos la diversidad, e incluso que tenemos problemas aún no resueltos; y que los reconocemos con alegría. Amamos a nuestros hermanos y hermanas de otras Iglesias y tradiciones cristianas, no a pesar de la diversidad, pero si a causa de ella. Pero estamos unidos en lo que más importa, en la Buena Nueva del Evangelio de Jesucristo que todos proclamamos con una sola voz. Si vamos a llevar adelante el mandamiento de Nuestro Señor Jesucristo para enseñar su Evangelio al mundo debemos ser una Iglesia profética, y debemos ser una Iglesia de servicio. Podemos lograr esto, sólo en Unidad. En un mundo donde la voz de la locura y el materialismo se escucha mucho más poderosamente que la de la sabiduría y la espiritualidad, tenemos un mensaje que dar y que proviene de Dios. Pero no podemos proclamarlo con eficacia y tal como nos lo pide el Señor, a menos que lo hagamos con una sola voz. En un mundo de egoísmo, de ambición y orgullo, tenemos una misión y es la de mostrar el amor, el servicio y la humildad; y nuevamente, nuestra eficacia dependerá de nuestra unidad en la acción. Esta semana estamos orando y rindiendo culto juntos. Os pido que trabajemos juntos en el mundo, como si fuésemos socios, socios en el servicio a Jesucristo y al servicio de la humanidad por quien Él fue a la Cruz en el Calvario.
Dia 7. «LLAMADOS A PROCLAMAR LAS MARAVILLAS DE DIOS”           SANTA IGLESIA CATEDRAL DE MÁLAGA.                                       Domigo 24 de enero

Texto de la Homilía de Don Jesús Catalá Ibáñez, Obispo de Málaga. Lecturas: Is 55, 1-3; Sal 145, 8-9.15-16.17-18; 1 Pe 2, 9-10; Mt 5, 1-16.

Los cristianos estamos llamados a ser «sal de la tierra» (Mt 5, 13) y a ser «luz del mundo» (Mt 5, 14)

El profeta Isaías nos ha invitado a acudir al Señor, para beber del agua viva y comer gratis del pan de la vida (cf. Is 55, 1). Dios, nuestro Padre, nos ha creado y cuida de nosotros. Esta experiencia es necesaria para dar testimonio y proclamar las grandezas del Señor, como dice el lema de esta Semana de Oración por la unidad de los cristianos.

En la Palabra de Dios contemplamos las grandezas de Dios en la historia de la salvación: la creación del cosmos, la liberación de su pueblo de la esclavitud, la salvación traída por Jesucristo, su resurrección de la muerte, que inauguró una nueva vida para toda la humanidad. La Sagrada Escritura nos llama a reconocer y cantar las grandezas de Dios; y nos invita a una unión mayor entre nosotros y en la misión común bautismal.

San Pedro, en su primera carta, nos recuerda que somos «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios» (1 Pe 2, 9). En el bautismo fuimos ungidos y consagrados con el don del Espíritu Santo. Somos una familia de bautizados, de ungidos, de consagrados, hijos del mismo Padre celestial y hermanos en Cristo, el Ungido. Todos los bautizados, aunque pertenezcan a diferentes iglesias y comunidades eclesiales, comparten la misma vocación de proclamar las grandezas del Señor

Esta es la misión que todos los cristianos tenemos encomendada en el bautismo, donde renacemos del agua y del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5); morimos al pecado, para resucitar con Cristo a una nueva vida de gracia en Dios. Constituye un desafío cotidiano mantenernos conscientes de esta nueva identidad que tenemos en Cristo.

En el contexto actual experimentamos la dolorosa persecución de cristianos de diversas confesiones en distintas partes del mundo. El papa Francisco nos recuerda el “Ecumenismo de la sangre”: “El que persigue hoy día a los cristianos, el que nos unge con el martirio, sabe que los cristianos son discípulos de Cristo: ¡que son uno, que son hermanos! No le interesa si son evangélicos, ortodoxos, luteranos, católicos, apostólicos… ¡no le interesa! Son cristianos. Y esa sangre se junta. Hoy estamos viviendo, queridos hermanos, el Ecumenismo de la sangre.

Ésto nos tiene que animar a hacer lo que estamos haciendo hoy: orar, hablar entre nosotros, acortar distancias, hermanarnos cada vez más” (Video-mensaje con motivo de la Jornada de diálogo y oración con pastores evangélicos pentecostales, celebrada en mayo de 2.015 en la Diócesis estadounidense de Phoenix–U.S.A). Queremos solidarizarnos con estos hermanos nuestros, que padecen persecución a causa de su fe.

Cada día es más evidente la necesidad del diálogo entre los creyentes de todas las religiones, para combatir el fanatismo nihilista, que nada tiene que ver con una vivencia auténtica de la religión, y para construir un futuro de paz verdadera y estable (Obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, Mensaje con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2.016).
Los cristianos estamos llamados a ser «sal de la tierra» (Mt 5, 13) y a ser «luz del mundo» (Mt 5, 14), como hemos escuchado en el Sermón de la Montaña, según el evangelio de Mateo. La sal y la luz son signos de lo que los cristianos debemos ofrecer a los hombres de nuestro tiempo: llevamos la Palabra de Dios, que ilumina y da sabor a la vida a tantas personas que viven en tinieblas o se sienten vacíos. Como nos pide el Señor Jesús: «Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5, 16).

Dios nos ha elegido y nos ha hecho santos, para llevar a cabo una misión, viviendo la llamada bautismal y dando testimonio de las grandezas de Dios. Podemos dar este testimonio de distintas maneras: Curando las heridas de la humanidad (guerras, conflictos, abusos), que impiden la reconciliación y la salvación. Buscando la verdad y la unidad, colaborando para superar lo que aún nos divide como cristianos. Trabajando a favor de la dignidad humana, a través de proyectos sociales y caritativos.

Hacemos nuestro el deseo del Señor Jesús, expresado en su oración a Dios Padre en la última cena: «que ellos también sean uno en nosotros para que el mundo crea» (Jn 17, 21).

Queridos pastores y fieles de las diversas confesiones cristianas, en esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos rezamos juntos por la plena unidad visible de todos los creyentes en Cristo; y también elevamos nuestra oración al Creador por las víctimas de los actos terroristas, por la paz y por la conversión de los corazones. Amén.

Foto de Der a izq: Rev James Tayler: I. Española Reformada Episcopal, Rev. Juha Sarkkinnen I. de Finlandia, Rev. Ruth Ingerborg : Sveindotter ; I de Noruega, Pastora Ibn Snell I. Danesa, Rev. Reidar Adnanes; I Noruega, Don José M. Mochón: I. Evangélica Española, Rev. Christoff Meyer: I. Evangélica Alemana, Diácono Manolo Peinado: I Católica, Don Rafael Vázquez J; Delegado Diocesano de Ecumenismo, Don Jesús Catalá Ibáñez: Obispo de Málaga, Don José León: Maestro de Ceremonias Catedral de Málaga, Diácono Permanente, Don Alfredo Scheller: I Católica de habla alemana, Rev. Timo Sainio : I de Finlandia: Pastor Jan van Pickersen: I.Holandesa, Dña Martha Kristin Valvatne (diácono): I. de Noruega. Pastor Mogens Jeppesen: I Danesa, Rodrigo Ruiz Serrano SJ, estuvieron también presentes Don Gabriel Leal; Francisco González :Rector del Seminarios acompañado de los seminaristas de Málaga, Canónigos y sacerdotes de la Diócesis
Dia 8 “ACTO DE CLAUSURA DE LA SEMANA DE ORACION POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS”                          Lunes 25 de enero

PARROQUIA DE SAN JOSÉ .  Fuengirola. Con la participación del Pastor Jan van Pickersen de la I Holandesa, Rev Morris Dutch de la I. de Escocia, fieles de la comunidad Anglicana, Católicos, Iglesia de Finlandia, los Coros de la Iglesia de Santa Fe y el Carmen, los Boliches,Coro de la Iglesia de la Hermandad del Rocío de Fuengirola, Coro de la Iglesia de San José, Coro de la Iglesia del Carmen, junto con el coro The International Music Society. Una invitación a ser Luz y Sal del Mundo, a proclamar la alegría del Evangelio, de la resurrección y de la encarnación, a cuidar de la creación, a abrirnos al amor incondicional de Dios para nosotros sus hijos, hermanos en la fe. Mensaje de Don Rafael Vázquez Jiménez Queridos hermanos y hermanas en el Señor: Es siempre una alegría y una gracia reencontranos juntos como hermanos con la ocasión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que hoy clausuramos. Un saludo muy especial a mis hermanos pastores de las confesiones cristianas establecidas en la Costa del Sol y a los miembros de vuestras comunidades que hoy nos congregamos en esta parroquia. Saludo igualmente a todos los miembros de las distintas parroquias de Fuengirola y a los coros que han acogido con gusto esta invitación para ofrecer al mundo un testimonio de comunión y de fraternidad. El Espíritu Santo, ha descendido esta tarde sobre nosotros, porque allí donde se construye la comunión está presente el Espíritu, que como en Pentecostés nos hace sentirnos unidos a pesar de la diversidad de lenguas, de culturas, nacionalidades y confesiones religiosas. El Espíritu es más libre que nuestros esquemas y prejuicios y actúa saltándose todas las barreras y los impedimentos y obstáculos que nosotros le ponemos. El Espíritu Santo ensancha nuestros corazones y hace que los hermanos puedan vivir reconciliados y en paz, puedan volver a mirarse a la cara sin miedo ni recelos y tenderse la mano para caminar juntos apoyándose el uno en el otro. A lo largo de esta semana he tenido la oportunidad de participar en diferentes oraciones ecuménicas preparadas por las comunidades anglicanas de los Boliches y Saint Andrew en Málaga, por la Iglesia Evangélica Española, por la Iglesia holandesa, la Iglesia de Noruega, oración preparada por el grupo de Taizé de Málaga, la oración  en la Catedral… En ningún momento me he sentido un extraño, sino un hermano más, acogido entre hermanos que compartimos un mismo bautismo. Y en todo momento me he dicho ¡cuánta riqueza de la que no podemos disfruta por estar excesivamente encerrados en nuestras propias tradiciones, sin terminar de abrirnos a los demás! Dialogar, dialogar y dialogar… ése es el camino. Pero el diálogo no es un simple intercambio de pensamientos y argumentos, sino de un intercambio de dones. No debemos fijarnos en lo que le falta al otro, sino prestar en la riqueza que el otro me puede aportar para crecer. Podemos y debemos aprender los unos de los otros y enriquecernos mutuamente. Debemos ser una bendición los unos para los otros y aprender a proclamar también la maravillas que Dios ha ido obrando en los otros, fuera de nuestras propias denominaciones religiosas. A través de este dialogo marcado por la humildad y no por la obstinación, el Espíritu nos conducirá hacia la verdad completa. La fiesta de la conversión del apóstol san Pablo, que celebramos hoy como conclusión de esta Semana de Oración, nos indica la dirección a seguir. No podemos avanzar en el camino del Ecumenismo sin conversión, sin apertura a la reforma y a la renovación. El problema es que solemos pedir por la conversión de los otros. Pero la conversión debe comenzar por nosotros mismos. No debemos mirar la paja en el ojo del hermano, sin darnos cuenta de que tenemos una viga en el nuestro (cfr. Mt 7,3). El Ecumenismo nos estimula a hacer autocrítica. No sólo deben convertirse los demás. Todos debemos convertirnos a Cristo. En la medida en que estemos unidos a Él, estaremos también unidos entre nosotros.